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OCTUBRE-DICIEMBRE 2016
nítrico, que regula la presión sanguínea. Pero los estudios con humanos han arrojado resultados contradictorios, con rmando una de las inquietudes plasmadas en la siguiente sección en cuanto a la validez y extrapolación de los estudios basados en animales. Una revisión de varios estudios realizada en 2012 por cientí cos australianos concluyó que el chocolate rico en  avonoles, el más oscuro y amargo, puede reducir ligeramente la presión, por lo menos en el corto plazo, pero es necesario realizar más estudios para determinar si ese impacto es duradero. Además, los efectos prometedores
deben balancearse con el
hecho de que la mayoría de los fabricantes combina el cacao con grandes cantidades de azúcar
y grasas. Está bien consumirlo ocasionalmente, pero no se justi ca ingerirlo en grandes cantidades por sus potenciales bene cios.
EL ANÁLISIS DEBE SER MÁS PROFUNDO
Lo anterior es tan solo una muestra de los numerosos estudios en los que se ha intentado explorar las propiedades bene ciosas para la salud de diversos alimentos. A primera vista los estudios parecen avalar la existencia de determinados superalimentos; efectivamente se ha demostrado que los nutrientes contenidos en
esos alimentos tienen diversas propiedades bene ciosas para la salud. Sin embargo, si se adopta una perspectiva más objetiva, existen di cultades a la hora de aplicar los resultados de esos estudios a dietas reales. Esto se debe a que las condiciones en las que se estudian los alimentos en los laboratorios suelen diferir, y mucho, de la manera en la que esos alimentos son consumidos normalmente por la gente en su vida cotidiana.
Una de las principales características de las investigaciones llevadas a cabo en este campo es que se utilizan niveles
muy altos de nutrientes, que normalmente no son alcanzables dentro de una dieta normal. Además, los efectos  siológicos de muchos de esos superalimentos son solo a corto plazo. Esto signi ca que la gente tendría que consumirlos frecuentemente para obtener de ellos algún bene cio para la salud y, de hecho, ese consumo frecuente podría resultar contraproducente, particularmente en el caso de determinados alimentos. Por ejemplo, el consumo frecuente de cacao en forma de chocolate aumentaría las ingestas de los  avonoides saludables presentes en el cacao, pero también las de otros nutrientes que se recomienda consumir menos o no consumir en absoluto.
Otro aspecto que se debe tener muy en cuenta al examinar este tipo de estudios es que en muchos de ellos se emplea modelos animales (ratas, por ejemplo) o bien, se realizan experimentos in vitro usando lotes
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