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la última palabra
Si se adopta una perspectiva más objetiva, existen di cultades a la hora de aplicar los resultados de esos estudios a dietas reales
NUTRICIÓN Y SALUD
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aislados de células humanas. Este tipo de estudios resulta útil para que los cientí cos se hagan una idea de cuáles podrían ser las propiedades para la salud y los mecanismos  siológicos de los compuestos presentes en determinados alimentos, pero no ofrecen garantía alguna de que dichos compuestos vayan a tener los mismos efectos en las personas cuando son consumidos en la dieta. Investigar efectos en los seres humanos es una tarea compleja: las dietas, los genes y los estilos de vida varían entre una persona y otra, y eso di culta el estudio del efecto de
los nutrientes sobre la salud. En otras palabras, para explorar los efectos en seres humanos, se necesita un planteamiento diferente del empleado en los estudios llevados a cabo con animales y cultivos celulares; lo ideal es que dicho planteamiento incluya estudios de intervención (en los que los investigadores manipulen la dieta a  n de determinar el efecto de un alimento o nutriente) y estudios observacionales (en los que los investigadores observen los efectos de las diferencias naturales existentes en las dietas de las personas).
La falta de conocimiento y certeza en cuanto a los mecanismos de acción de los compuestos es otro tema que hace tomar las cosas con calma. Por ejemplo, en el caso de las antocianinas en los arándanos, se sabe que una proporción muy pequeña de esos compuestos entra en la corriente sanguínea pero no se sabe si son otras sustancias producto de la descomposición de las antocianinas las que aportan bene cios, o si las antocianinas actúan más bien en el microbioma, el ecosistema de microbios en nuestro intestino. El consenso actual apunta a que los arándanos son buenos, pero no mejor que otras bayas.
Adicionalmente, hay que tener en cuenta al examinar
los estudios sobre las «propiedades saludables» de los alimentos que muchos investigadores estudian alimentos aislados. Debido a que normalmente la gente consume combinaciones de alimentos, seleccionar y aislar un alimento para estudiarlo no re eja el verdadero consumo de alimentos que realizan los seres humanos. Es más,
en algunos casos existen pruebas de que el consumo simultáneo de alimentos diferentes puede aumentar la capacidad del organismo para absorber nutrientes. Por ejemplo, el beta-caroteno contenido en las zanahorias
y en las espinacas se absorbe más fácil y rápidamente cuando se ingiere junto con una fuente de grasas, como una salsa para
ensaladas. Este tipo de pruebas apunta a las ventajas de
una dieta basada en una amplia variedad de alimentos nutritivos, frente a las supuestas ventajas de una dieta basada únicamente en un superalimento o en un pequeño conjunto de superalimentos.
COMENTARIOS FINALES
La idea de que existen alimentos que tienen extraordinarios bene cios para la salud resulta muy atractiva, e indudablemente ha acrecentado el interés del público en general por los llamados superalimentos. Y de hecho, desde el punto de vista cientí co en este campo, se ha demostrado que determinados compuestos o componentes presentes
en los alimentos y en las bebidas pueden ser especialmente adecuados para las personas. Eso se re eja asimismo en la existencia de a rmaciones aprobadas en materia de salud, respecto de las cuales la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) o la FDA y otras instituciones en los EEUU han considerado que hay un conjunto de pruebas cientí cas su cientemente convincente. No obstante, no es realista esperar que un pequeño conjunto de «superalimentos» vaya a aumentar signi cativamente nuestro bienestar.
Además, el acto en sí de llamar a determinados alimentos «superalimentos» en los medios de comunicación podría dar pie a la impresión de que los demás alimentos comprendidos en nuestras dietas no son igual de saludables, cuando lo cierto es que los demás alimentos suelen proporcionarnos nutrientes tan valiosos como los que se encuentran en
los «superalimentos» y, muchas veces, a menor costo y más fácilmente disponibles. Por ejemplo, las zanahorias, las manzanas y las cebollas son riquísimas en nutrientes saludables como el beta-caroteno, la  bra alimentaria y el  avonoide quercetina. Las variedades integrales de los alimentos ricos en almidón basados en cereales, como el pan, el arroz, y la pasta, son asimismo muy ricos en  bra alimentaria.
No debemos preocuparnos por consumir antioxidantes únicamente; debemos comer un arcoiris de coloridas frutas y verduras para obtener una buena mezcla de vitaminas, minerales,  bra y antioxidantes, así como variedad de pescado para alcanzar las necesidades de Omega-3. Para buenas fuentes de calcio, leche, queso o yogurt deben ser parte de la dieta. En lugar de centrarse en un pequeño


































































































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